lunes, 9 de mayo de 2011

La Historia de las Cosas.

Este vídeo impresiona mucho cuando lo vemos. Si pensamos de donde proceden los objetos que nos rodean. Vamos a una tienda y por un módico precio nos lo llevamos a casa y ya está. Eso es lo único que sabemos. Por eso este vídeo impacta tanto, porque nos dice la verdad de lo que ocurre antes y después de comprarlo. Tras conocer este hecho nos damos cuenta de lo que controla el dinero la vida de las personas, incluso se antepone a nuestra salud, a nuestro bienestar, y a nuestros derechos. Incluso a nuestro planeta y a otras personas y seres vivos. Por que antes de que lo viésemos, todos sabíamos que en muchas partes del mundo, en lugares más pobres donde la justicia no llega, personas estaban siendo explotadas por conseguir un salario mísero. Eso es una realidad que todos conocemos y no hacemos nada, y encima hay gente que se sigue indignando porque estas personas quieran venir a nuestro país buscando un trabajo digno y exigiendo los derechos que le pertenecen, por sólo el hecho de ser personas.
Esta cadena de producción no sólo afecta a las personas, como ya hemos dicho. Otro gran problema es la contaminación que produce. Miles de áreas naturales del planeta están siendo destruidas, y la atmósfera está cada vez más perjudicada. Todo esto provoca el conocido ya efecto invernadero, y afecta a nuestra salud y al del planeta.
Después de saber todo lo que está afectando la cadena de producción de nuestras cosas, es normal que nos enfademos. Aunque pensemos que no, se puede hacer algo, si cambiamos el sistema de como funcionan las cosas, sistema que nosotros mismos creamos hace mucho tiempo y que se ha convertido en la base de nuestra economía, y de nuestras vidas.
Parece difícil, pero podemos empezar haciendo cosas más pequeñas: reciclando, comprando cosas cuando las necesitemos, y que estén hechas de materiales ecológicos.
Tendríamos que reflexionar sobre lo que afecta también a la sociedad: acentuando las diferencias entre las personas. Las personas consumistas se sienten desgraciadas cuando no pueden comprar el objeto o la experiencia deseados, pero cuando lo consiguen se sienten igualmente insatisfechas y defraudadas.
Tenemos que pararnos a pensar sobre si esto vale la pena, el consumismo no es un modo adecuado ni inteligente de lograr la felicidad. Es injusto, insolidario y deshumanizador tanto respecto a esa parte de la humanidad que no tiene acceso a bienes y servicios como con respecto a las generaciones futuras, que se encontraran con una naturaleza agotada y contaminada por las ansias consumistas de sus predecesores.

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