jueves, 28 de abril de 2011

La Ola (Die Welle)


Dennis Gansel, Alemania, 2008.
Durante un proyecto semanal, el profesor Rainer Wenger enseña a los estudiantes de su clase el tema de la autocracia como forma de gobierno. El profesor enseña a sus alumnos como funcionan las dictaduras, y ante la seguridad de los alumnos de que en Alemania no podría darse de nuevo una dictadura como ocurrió con los nazis, decide hacer un experimento para demostrarles lo fácil que es manipular a las masas. Crean una especie de "club", un movimiento, con su propia vestimenta (camisas blancas), saludo y símbolo. Los alumnos empiezan a ilusionarse con la idea, con el sentimiento de comunidad y unión al pertenecer todos al mismo movimiento, incluso comienzan a excluir y discriminar a las personas que no participan en él y que se oponen. El experimento se va de las manos, y se convierte en una especie de autocracia, en el que el propio profesor es el líder. Al darse cuenta de la situación, Rainer les abre los ojos y les hace ver en lo que se esta convirtiendo La Ola. Todos reaccionan, y se dan cuenta de que sí podría ocurrir, aunque algunos pagan un precio muy grande.
No es la primera vez que veo esta película. Me gustó mucho y creo que envía un mensaje muy claro.
Aunque pensamos que las dictaduras ya no tienen cabida en nuestra sociedad, todavía debemos reflexionar al respecto. Una autocracia no es solamente una persona que da un golpe de Estado y sube al poder a la fuerza. Como refleja la película, un movimiento como este puede llegar a la autocracia. Sobretodo entre los adolescentes creo yo, ya que por los cambios y sentimientos propios de la edad, el sentimiento de pertenecer a un grupo, es algo que todos buscan y da seguridad, por eso creo que son más fáciles de manipular.
No es que crea que los movimientos ideológicos o club sociales estén mal, ese sentimiento de unión no es algo malo. Creo que para poder evitar que un movimiento como empezó a ser La Ola se convierta en una autocracia, ese movimiento debe tener como valores el respeto y la tolerancia, se deben respetar a las demás personas que no pertenezcan a él y las opiniones que puedan tener al respecto. Así evitaremos el extremismo y la discriminación. Es importante no imponer nuestras ideas a los demás y respetar el derecho de expresión de las demás personas, así seremos más libres y podremos convivir juntos, con nuestras diferencias el mundo será más interesante.
Respondiendo a la pregunta que se plantea en la película: Sí puede darse una dictadura en Alemania, y en cualquier país del mundo. Las personas somos muy influyentes y manipulables, sobretodo los adolescentes, como he dicho anteriormente. Por ello debemos pensar por nosotros mismos y no dejarnos llevar por falsas promesas. En conclusión, insisto en la reflexión y el análisis de nuestra sociedad constante, para poder evitar estos sucesos y mejorarla.

martes, 5 de abril de 2011

Reflexión sobre una lectura: "¡Indignaos!"

Mi reflexión trata sobre el libro de Sthéphane Hessel: "¡Indignaos!"
Me leí este libro el viernes pasado, y ya lo he releído dos veces. Me parece un libro imprescindible para la edad que me toca vivir, para las preguntas que suelen rondarme, que gracias a este libro han tenido respuesta y me han hecho ver el mundo desde otra perspectiva.
Tengo 16 años y vivo rodeada de chicos y chicas de mi edad que saben como se llama el Presidente por las parodias que ven el youtube, y creTamaño de fuenteo que este libro es una gran ayuda. La gente no se interesa por la política, no quieren política, no saben lo que es, y para justificarse dicen que no les gusta. En el mundo tiene que haber política, es imposible un mundo sin ella. El peor enemigo que tiene la sociedad, desde mi perspectiva y al parecer desde la perspectiva del autor, es la indiferencia hacia esta. Con esto no quiero decir, y creo que él tampoco, que todos debemos afiliarnos a un partido y hacernos ministros y ministras. Para mí, lo que quiere decir es que no podemos quedarnos indiferentes hacia nuestro mundo, nuestra vida y nuestro futuro; indiferentes a pensar y preguntarse si esto funciona. Esto es algo real, que está ocurriendo. La gente no está interesada en ella, ni los propios políticos lo están.
Por esto, me ha gustado mucho este libro. Este libro es una llamada a los jóvenes, hay miles de razones por las que indignarse en este mundo, miles de cosas que no permiten que nos quedemos sentados observando sin hacer nada. Hay que enfadarse, hay que darse cuenta de los fallos de nuestra sociedad y pensar que somos el futuro, y nosotros seremos los dueños de este mundo y tenemos una responsabilidad. Pero claro, ¿que hacemos con esta indignación? (por que hay que hacer algo con ella). También hay que pensar como utilizarla. El autor opta por la acción pacífica y política para resolver los conflictos, algo con lo que estoy totalmente de acuerdo y me ha servido para reflexionar sobre la entrada de mi blog anterior. Nos da muchos ejemplos para que pensemos, la guerra de Argelia...etc, aunque mi preferido es el de Palestina. También cuenta con citas de diferentes filósofos y personajes históricos que nos sirven de guía.
En conclusión, os animo a todos a leerlo, es un libro muy pequeño pero que en su interior están los pasos para construir nuestro mundo y acabar con la indiferencia.
Me despido con las mismas palabras que utiliza en autor en su obra: «CREAR ES RESISTIR, RESISTIR ES CREAR»


miércoles, 30 de marzo de 2011

Reflexión. Dilema moral.


¿EL FIN JUSTIFICA LOS MEDIOS?

Hoy se me ha planteado un problema moral, que aún no se muy bien como resolver. Al meditarlo, aunque esto no tiene que ver con la asignatura, se me planteó una pregunta que se ha planteado muchas veces en clase de filosofía: ¿el fin justifica los medios?. Todo esto viene por la revolución en Libia, acontecimiento que últimamente hemos escuchado mucho en las noticias.
A principios del año 2011, se han dado una serie de revueltas y conflictos en Libia por parte de la población, que siguiendo el ejemplo de Egipto, piden la expulsión del dictador Gadafi y su salida del país. Lo que empezó como una revuelta ha dado lugar a una revolución, que cada vez es más fuerte. Me parece realmente admirable lo que están haciendo los ciudadanos libios, y varias
poblaciones de otros países árabes.
Cuando me enteré de lo ocurrido, sentí gran admiración por lo que estaban haciendo, una prueba del poder del pueblo, la exigencia de la democracia en países donde estábamos acostumbrados a ver sometidos a dictaduras y a un incumplimiento reconocido de los derechos humanos. Todo el mundo se echa las manos a la cabeza cuando recuerda las dictaduras de Pinochet o Franco, por supuesto que fueron horribles, y la gente dice: "Como pudo haber pasado eso", lo que la gente no sabe es que aún sigue pasando en muchos países, lo que pasa es que hasta estas revueltas nadie se había dado cuenta o estaban demasiado acostumbrados.
Mi dilema moral empezó con la intervención de países occidentales para ayudar a los rebeldes libios. Eso me alegró bastante, ya que por fin se hacía algo, ya le habían consentido demasiado a Gadafi como a otros dictadores y ya era hora de que estos países que tiene tanto poder lo utilizasen para ayudarles a cambiar la situación. La respuesta de estos países fueron varias reuniones, hasta que junto con la OTAN, se llegó de acuerdo en intervenir sobrevolando las ciudades con control del dictador para bombardear las bases militares y otras que le daban fuerza al dictador para debilitarle. Al hablar de bombardeos, me vino inmediatamente la palabra guerra a la cabeza. La gente empezó a ponerse a un bando o a otro, a favor o en contra de la intervención, y después de escuchar a varias personas con diferentes posturas me planteé mi posición.
¿Se puede justificar una guerra, que puede durar años? ¿Las intenciones de estos países son realmente las de ayudar o son intereses económicos como en tantas ocasiones?
¿El fin justifica los medios?

martes, 22 de marzo de 2011

Presentación del libro "Teoría pura de la República"

En la presentación del libro, el autor Antonio García Trevijano hace una crítica sobre la política española, fuente del mal que los políticos desarrollarían como corolario. Habló sobre las libertades de este país, libertades individuales y no sociales. Una de las ideas expuestas por el autor fue que no puede haber libertad de pensamiento, porque hay consenso. Otra idea que me resultó interesante fue que la biología no es nada, no existe. No sé si es lo que a él se refería, pero como yo entiendo esa frase es que debemos solo hacer caso de lo que podemos ver con nuestros propios ojos, de lo que sabemos que es real, y no hacer caso a especulaciones e hipótesis y entenderlos como hechos.
Siguiendo con la reflexión política del país, el autor analizó la historia española nombrando claro está, a la dictadura a la que fue sometida España durante 36 años. Después de este periodo, empezó lo que conocemos como democracia. Antonio García Trevijano en cambio, opina que las dictaduras degeneran oligarquías y no democracia, ya que el poder supremo es ejercido por un reducido grupo de personas que pertenecen a una misma clase social. Tambíen opina que la soberanía no existe, el pueblo no la tiene ni nunca la ha tenido e insiste en que no tiene entidad como concepto.
Siguiendo con la crítica al sistema político español, añade que en los gobiernos sólo hay corruptos e imbéciles. Opino que a lo que se refiere es que en este momento es tan fácil la corrupción que el político que no lo aprovecha, es que es imbécil.
Alejándonos un poco de la política española, se adentra en la historia de la francesa, nombrando claro está la Revolución Francesa. Así habla sobre la verdad de este hecho histórico, distinto al que cuentan los libros de texto y que según él, fue simplemente una cadena de casualidades originadas por un grupo de marginados de la época y trabajadores que van a la Bastilla a por armamento por orden del Ayuntamiento de París. Esta fue la primera vez que se utiliza la palabra Revolución. El papel de la mujer es muy importante, ya que fueron ellas quienes organizaron la primera marcha o manifestación.
Al final de la presentación, anima a los jóvenes presentes a que no voten por objeción de conciencia y que la juventud sea más libre que sus padres.
A la pregunta: ¿Cree que el sistema político puede a cambiar?; el autor responde con mucha seguridad:
"Al sistema político lo vamos a cambiar nosotros".

lunes, 7 de marzo de 2011

domingo, 6 de marzo de 2011

Mi utopía.


Mi mundo utópico es un mundo difícil de conseguir. Lo primero sería un cambio de valores. Se le da demasiado importancia al dinero, y la codicia y el poder corrompe a los hombres. En mi utopía el dinero sería algo secundario, la gente sería generosa y nos ayudaríamos entre todos. No seríamos caprichosos ni egocéntricos y no habría propiedad privada. Todo sería de todos. No habría poderes. Tendríamos lo necesario para vivir, y si una persona no lo tiene, le ayudaríamos y compartiríamos, porque todo sería de todos. No habría crímenes ni injusticias, porque el valor de la vida y de la paz serían unos valores universales que todos compartiríamos.
No habría guerras ni odio. La gente no discriminaría ni existiría la intolerancia, ni por sexo ni por raza ni por religión. Todos seríamos exactamente iguales ante la justicia, pero esta no sería un sistema de leyes que si no las cumples tienes un castigo. Sería simplemente un sistema de educación que recoge nuestros derechos, y no habría castigos porque la gente como ya he dicho no cometería crimenes ni haría el mal.
El amor sería también un valor muy importante y sería totalmente libre. La gente se enamoraría de quien quisiese, sean de diferente raza, sexo, edad, etc; y sería totalmente aceptado por la sociedad.
Mi mundo utópico sería como propone la filosofía de Rousseau, el hombre es bueno por naturaleza, excepto que aquí la sociedad no lo corrompe, si no que le ayuda a que ese bien y virtudes que tiene por naturaleza salga a luz.
Ya sé que es un mundo demasiado poco realista y es algo que no puede ser en su totalidad, pero quizás podamos intentarlo y cada día hacer pequeños gestos de generosidad y seguir nuestra vida según estos valores. Así podemos enseñarles a nuestros hijos, a las generaciones futuras, el respeto y la paz, y que así el mundo cambie, y quizás pueda ser parecido a este. ¿Todo es posible, no?

sábado, 5 de marzo de 2011

Comentario sobre un anuncio (Epicuro)

En el anuncio anterior observamos el procedimiento de formación de una botella de Coca-cola (marca de refrescos). En el anuncio lo exponen como una pequeña fabrica llena de magia donde se hace el refresco dentro de las máquinas expendedoras. A esta fabrica la llaman "fabrica de la felicidad", así relaciona la felicidad con el refresco en cuestión.
Ahora relacionemoslo con la filosofía de Epicuro, creador del hedonismo. Esta teoría pone como meta en la vida el placer y la felicidad. Las personas pueden encontrar la felicidad, pero la buscan en el sitio equivocado, como por ejemplo: buscar la felicidad en una botella. Epicuro opinaba que debemos disfrutar de las cosas sencillas y tener una actitud positiva ante la vida. Tenemos que descubrir nuestras necesidades, y calcular con sensatez los placeres. El problema es que no sabemos que nos hace felices. Por ello, intentamos encontrarla con bienes materiales, el consumismo o con un refresco como nos animan en el anuncio.
La felicidad no se encuentra con tener mucha ropa, con comer la mejor comida, con beber el mejor refresco. La felicidad no se consigue nunca con el consumismo, que nos ata y nos quita libertad. Con las cosas pequeñas de la vida y con los amigos si que podemos encontrarla. Disfrutando del día a día, de una forma positiva ante la vida y en compañía de nuestros amigos, así realmente somos felices.